El ATTO es utilizado principalmente por personas mayores, pero también por quienes enfrentan desafíos de movilidad temporal o condiciones crónicas. Durante las vacaciones, muchos de estos usuarios pueden disfrutar nuevamente de actividades como pasear por un malecón, recorrer un museo o simplemente acompañar a su familia sin limitaciones.
Algunos testimonios revelan que gracias al ATTO han podido asistir a bodas, fiestas familiares, o incluso redescubrir ciudades con la seguridad de moverse con libertad. Esto refuerza la idea de que la movilidad no solo se trata de desplazarse, sino de pertenecer, participar y disfrutar de cada momento.
